La Leishmania es una enfermedad parasitaria trasmitida a través de la picadura de un mosquito, phlebotomus. Los mosquitos infectados, al picar para alimentarse, transmiten la enfermedad al animal. Este parásito es capaz de diseminarse por todo el organismo a través de sangre y linfa.
Se trata de una enfermedad que puede llegar a ser mortal.
Los signos clínicos son múltiples en función del órgano donde se multiplica la enfermedad siendo los más habituales; alopecias, delgadez, infartación ganglionar, queratitis, costras y alteraciones dermatológicas, signos renales, cojeras.
El diagnóstico se basa en la historia clínica, análisis laboratoriales (hemograma, bioquímica, urianálisis), visualización de los amastigotes en médula osea, titulación de anticuerpos por PCR. El período de incubación de la enfermedad es muy amplio pudiendo existir casos en los cuales estas pruebas pueden ser negativas en un primer estudio.
El tratamiento variará en función de la sintomatología que presente el animal. En general el tratamiento que se sigue es a base de antimoniales y controladores urémicos. Si además el animal presenta otras alteraciones (problemas renales, dermatológicos etc.) se añadirían otros productos.
La prevención se basa en el uso de repelentes de mosquitos mediante el uso de collares y pipetas. Además se debe evitar el paseo por zonas de humedales al atardecer durante los meses de Mayo a Octubre que es cuando el mosquito está más activo. Existen zonas geográficas con mayor prevalencia de la enfermedad.
Consulte con el veterinario la prevención. Se recomienda un chequeo anual para el estudio de dicha enfermedad.